«El que quiera a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí… » (Mt 10,37). Naturalmente, con esto Jesús no quiere cancelar el cuarto mandamiento. Cuando Jesús afirma el primado de la fe en Dios, no encuentra una comparación más significativa que los afectos familiares. Y por otro lado, estos mismos vínculos familiares, en el seno de la experiencia de la fe y del amor de Dios, se transforman, se llenan de un sentido más grande y llegan a ser capaces de ir más allá de sí mismos (2-9-2015).
Reflexión del Evangelio del Papa 06.11.19
MANY SMALL PEOPLE WHO DO SMALL THINGS CAN CREATE A BETTER WORLD AFTER COVID-19: BUILDING A DIGITAL AND ECO-FRIENDLY EDUCATION IN AND OUT THE CLASSROOM
El proyecto del Patronato de la Juventud Obrera (PJO) ha sido premiado con el galardón de «Buenas prácticas«.

