Dios dice a Jonás: “Pobre gente, no distinguen la derecha de la izquierda, son ignorantes, pecadores”. Pero Jonás continúa insistiendo: “¡Ellos, quieren justicia! Yo sirvo todos los mandamientos; ellos que se las arreglen”. Ese síndrome golpe a quienes no tienen el celo por la conversión de la gente, busca una santidad – me permito la palabra- una santidad de tintorería, o sea, toda bella, bien hecha, pero sin el celo que nos lleva a predicar al Señor. El “signo de Jonás” que Jesús promete es su misericordia. El verdadero signo de Jonás es aquel que nos da la confianza de estar salvado por la sangre de Cristo. Hay muchos cristianos que piensan que están salvados solo por lo que hacen, por sus obras. Las obras son necesarias, pero son una consecuencia, una respuesta a ese amor misericordioso que nos salva (14-10-2013).
Reflexión del Evangelio del Papa Francisco – 14.10.19
MANY SMALL PEOPLE WHO DO SMALL THINGS CAN CREATE A BETTER WORLD AFTER COVID-19: BUILDING A DIGITAL AND ECO-FRIENDLY EDUCATION IN AND OUT THE CLASSROOM
El proyecto del Patronato de la Juventud Obrera (PJO) ha sido premiado con el galardón de «Buenas prácticas«.

