Jesús anuncia pruebas dolorosas y persecuciones que sus discípulos debería sufrir, por su causa. Pero asegura: «Ni un cabello de vuestra cabeza perecerá». Nos recuerda que estamos totalmente en las manos de Dios. Las adversidades que encontramos por nuestra fe y nuestra adhesión al Evangelio son ocasiones de testimonio. Al final Jesús hace una promesa que es garantía de victoria: «Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas». Las pruebas y las dificultades forman parte de un designio más grande; el Señor, dueño de la historia, conduce todo a su realización (7-11-2013).
Reflexión sobre el Evangelio del Papa 27.11.19
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El proyecto del Patronato de la Juventud Obrera (PJO) ha sido premiado con el galardón de «Buenas prácticas«.

